STOP
Datos:
3
niños con edad de 6, 10 y 10. El de 6 años y uno de 10 eran primos, el otro de
10 era un conocido de ellos.
Raport:
Primero
que nada como el niño de 10 y 6 era de una familia y el niño de 10 era de otra
familia, les pregunte a sus respectivas mamas si me podían prestar a sus niños
para hacer un actividad, a ellas les expliqué en qué consistían para dejar las
cosas claras y no pensaran que les iba a hacer algo.
Teniendo
a los 3 niños juntos (aunque debo mencionar que el niño de 6 años tenía un
hermanito de 4 y quiso anexarse realmente yo no le vi nada de malo puesto que
yo me iba a enfocar sólo en los otros
niños) les pregunté ¿qué sabían jugar? y me contestaron “stop, canicas,
atrapadas” y como uno de los juegos que teníamos pensado hacer era Stop les pregunté ¿en qué consistía? porque yo no
me acordaba ya, el niño de 6 años era el que más participaba entonces él me
contestó “se hace un círculo y otro círculo en medio que dice stop y cada quien escoge un color” en eso me dijo “yo quiero azul”, entonces les
pregunté a los otros niños ¿de qué querían hacerlo? y ellos me dijeron” de colores
está bien”, entonces pregunté ¿qué color quiere cada quién?; uno me dijo azul,
otro verde y otro rojo y como yo también iba a jugar con ellos yo escogí
morado.
Salimos
a jugar:
Ya
habiendo escogido cada quien su color para jugar Stop dibujamos los círculos
entre todos y pregunté ¿quién quiere empezar? Y el más pequeño de 6 años me
contestó “¡yo!” pero no se acordaba qué
tenía que decir para comenzar y entre todos le ayudaron diciéndole “tienes que
decir declaro la guerra en contra
de mi peor enemigo que es y decía un color” después les pregunté que qué pasaba
si alguien perdía es decir si a alguien le adivinaban los pasos de cuán lejos
estaba y el hermano del niño de 6 años es decir el de 4 gritó y dijo “se le
ponen hijos” y yo le dije ok muy bien entonces así jugamos poco a poco hasta
que alguien con 5 hijos perdió. Algo que me gustaría mencionar era que el niño
de 6 años no sabía calcular la dimensión de los pasos, es decir, decía números
muy grandes de pasos o muy pequeños, pero parecía que era un orgullo ganarse
hijos.
Conclusión
Esta
experiencia realmente fue muy divertida, yo que jugué con los niños me divertí
mucho y observé que ellos también, en ocasiones la dinámica fue algo confusa
porque a pesar de que decían saberse las reglas no las tenían muy claras. Como
lo mencioné anteriormente el niño más pequeño de 6 años fue el que quiso
comenzar con el juego (aunque no sabía qué decir “declaro la guerra en
contra…” me parece que era un niño muy
participativo a pesar de ser de una edad pequeña, pude notar que el hecho de
que este niño participara tanto hacía que los otros niños simplemente se
quedaran callados o decían estar de acuerdo con lo que se decía a pesar de que
yo los invitaba a participar y que me dijeran sus puntos de vista.
Las
reglas fueron determinadas por los 3 niños yo sólo fungí como guía cuando se
equivocaban o no estaban seguros de algo, sin embargo algunas reglas ya estaban
implícitas pues el hecho de asignar un nombre, color, país… a cada quien no se
tuvo que mencionar sólo se escogió, también el hecho de que si alguien decía un
nombre los demás tenían que correr y el otro pisar y decir ¡STOP! Existieron
varias ocasiones en las que los niños no querían perder pero trataba de yo
poner el ejemplo y si perdía me dibujaban un hijo sin ningún problema para
hacerles ver que sólo era un simple juego.
Este
juego lo eligió mi equipo y yo pero a pesar de esto aproveché que los niños
sabían o lo conocía para de ahí empezar a cuestionarles sobre este, con el
propósito de saber qué tanto lo conocían como decían hacerlo.
Mi
hipótesis fue acertada debido a que yo pensaba que los niños más grandes de 10
años por pena no dirían mucho y se iba a adaptar a lo que se dijera, aunque uno
los impulsara a participar.
Materiales:
Gises de colores
AVIONCITO
Raport:
Terminando
de jugar Stop pregunté si conocían el avioncito y todos gritaron que sí,
entonces les pregunté en qué consistía porque tampoco me acordaba de este, me
dijeron que teníamos que dibujar unos cuadritos en el piso enumerarlos y
brincar sobre ellos, entonces en ese momento el niño de 10 años gritó y dijo
aquí hay uno, todos caminamos a ver y decidimos jugar sobre ese.
Les
pregunté cuáles eran las reglas y me
dijeron que teníamos que aventar un papel o una piedra a un número y
brincar pero sin pisar donde cayera
esta. Pero en eso yo les dije que si tenía que aventarla a cualquier número y
se quedaron pensando y uno de los niños de 10 años me dijo que no que se
empezaba desde el número 1.
Salimos
a jugar:
Aprovechando
que el avioncito ya estaba pintado decidieron que se iba a empezar por estaturas, en ese yo decidí no
jugar para poder observar bien si pisaban raya o cómo se desenvolvían en el
juego. El niño de 6 años empezó tirando el papel en el 1 y brincó pero perdió
por que en el 10 se saltaba con los dos pies y piso con uno, y como una de las
mamás estaba cerca gritó ya se equivocó y muy triste se regresó, después
intenté que las mamás no intervinieran para que los niños no se intimidaran
porque ya había agarrado confianza conmigo.
Así
jugó cada uno de los niños, pero solían perder constantemente si pisaban raya,
o si no recogían el papel o cosas por el estilo, yo a veces si les decía que
habían perdido pero trataba de que ellos se dieran cuenta.
Conclusión
Esta
actividad consistía mucho en coordinar y estar atentos. En esta ocasión
fue diferente porque los niños más grandes tuvieron una mejor participación y
fueron los que solían avanzar o pasar del 1 porque él más pequeño perdía pero
no se veían con dificultades de volver a empezar. Esto fue debido a que los más
grandes tenían más habilidad para brincar y recordar que se tenía que recoger
la piedra o papel. La diferencia de edades era de 4 años en la que en ese
transcurso de los 6 a los 10 uno va desarrollando diferentes capacidades.
En
cuanto a las reglas a veces hacían trampa pero yo les pasaba algunos errores
para que el juego no se hiciera tedioso.
Al
final les agradecí su participación y les dije que esperaba que se hubieran
divertido.
A
pesar de que tuve la fortuna de que estos niños conocieran los juegos, existen
niños que ya ni siquiera saben qué son los juegos de patio o de esta clase,
solo conocen videojuegos o prefieren ver la tele. Mi sobrino es un claro
ejemplo cuando era pequeño nosotros lo llevábamos al parque o a andar en bici y
cuando casi llegábamos nos decía ya quiero irme, quiero ir a la casa entonces
por eso hoy en día existe tanta obesidad en los niños pequeños porque prefieren
tener una vida sedentaria que activa.
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